Los rayos del sol caen sobre las faldas plateadas de la montaña. Es tiempo de deshielo y la vida asoma la cabeza tras los restos del invierno. La mañana es fría, no obstante.
Si cierro los ojos puedo ver los colores que dentro de una semana me regalará el paisaje desde mi ventana. Puedo sentir los olores de las flores del campo. Mis mejillas están congeladas.
Los rayos del sol caen sobre las faldas verdes de la montaña. Es tiempo de recolecta y el calor abrasa la cabeza tras los restos de la noche fresca. La mañana es calurosa.
Es tiempo de amarillos y rojos, naranjas y marrones. No hace calor, no hace frío. Es una mañana de paz. Cierro los ojos y puedo imaginar los pájaros migrando a nuevas tierras, sobrevolando campos y montañas, buscando el verde del verano cálido. Me arden las mejillas.
Ha pasado casi un año desde que quedé relegada al marco de mi ventana, contemplativa del paisaje que queda tras los cristales que me separan del vivo mundo.
Estoy muriendo y es probable que no vuelva a respirar aires de primaveras...
Si cierro los ojos puedo ver los colores que dentro de una semana me regalará el paisaje desde mi ventana. Puedo sentir los olores de las flores del campo. Mis mejillas están congeladas.
Los rayos del sol caen sobre las faldas verdes de la montaña. Es tiempo de recolecta y el calor abrasa la cabeza tras los restos de la noche fresca. La mañana es calurosa.
Es tiempo de amarillos y rojos, naranjas y marrones. No hace calor, no hace frío. Es una mañana de paz. Cierro los ojos y puedo imaginar los pájaros migrando a nuevas tierras, sobrevolando campos y montañas, buscando el verde del verano cálido. Me arden las mejillas.
Ha pasado casi un año desde que quedé relegada al marco de mi ventana, contemplativa del paisaje que queda tras los cristales que me separan del vivo mundo.
Estoy muriendo y es probable que no vuelva a respirar aires de primaveras...