Nube de etiquetas

alegría (3) amor (22) anhelo (6) aqui_ahora (4) añoranza (5) camino (7) compasion (3) comprension (2) creatividad (1) curiosidad (1) deseo (2) desesperanza (5) despedida (1) esperanza (8) frustracion (2) generosidad (1) ilusion (3) libertad (1) miedo (4) muerte (7) nerviosismo (2) nostalgia (1) odio (2) papá (4) paz (2) perdon (1) rabia (2) renacer (4) rencor (2) serenidad (4) silencio (2) soledad (7) solitud (10) sorpresa (1) tranquilidad (3) tristeza (14) valentía (4) venganza (1) verguenza (1)
Mostrando entradas con la etiqueta comprension. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta comprension. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de noviembre de 2009

Libre

Si tuviera
respuestas para todas las preguntas;
consciencia de llaves para todas las puertas...
(...)
Se me rompe el alma en silencio.
Tu corazón grita, tus sienes palpitan;
escucho tu pulso
y te siento.
(...)
De condición humana, materia finita;
imperfección en carne de huesos rotos.
Humildad frente a impotencia:
quisiera estirarte los brazos y
arrancarte de las malvas del presente.
(...)
Y sin embargo...
sé que eres fuerte y valiente,
guerrero luchador,
hechicero de tus designios,
sanador de tus heridas;
Tú tienes la fuerza,
tú tienes el don,
tú tienes las piernas
para recorrer este inferno.

La puerta de la victoria se alza frente a ti,
no hay lugar a la escapatoria.
Ese es tu único destino,
en el que tú sabes recorrer tu propio sendero.
Tu propio camino
libre de ataduras del universo perverso.

Dios nos hizo libres; eres libre.

Confío en que sabrás llamar a mi puerta cuando quieras llorar, reír, chillar... Confío en que sabrás caminar en medio de esta oscuridad. Confío en que sabrás encontrar la salida. En mi mano tengo una vela, una vela que una vez me dieron, para arrojar algo de luz en tus tinieblas. Estoy contigo y te siento respirar. No temas sentir. Sé libre de actuar y, especialmente, no dejes de caminar. Caminante no hay camino, me recuerda mi padre desde lejos...

TE QUIERO

domingo, 15 de junio de 2008

Ciclo de agradecimientos: PARA JESU

Dos almas vuelan juntas.

Estaba sola en un rincón del planeta, en un rincón de su casa; lloraba desconsoladamente.
Katty siempre lloraba desconsoladamente cuando no estaba riendo. Y era esta una faceta que gustaba de hacer sola, pues le atemorizaba la sola idea de que su llanto desconsolado no pudiera gustarle a los que la rodeaban. Tal era el punto de temor a mostrarse en su pequeña debilidad que si alguien la cazaba en tal estado Katty la borraba automáticamente de su lista de amistades.
De tal forma era que Katty lloraba desconsoladamente: en un rincón oscuro y vacío de su casa, no importaba cuál, la mirada perdida en el infinito, quieta, inmóvil... envuelta de silencio, de ausencia... sola.

Imperceptiblemente, como sólo puede suceder en un cuento ficticio, dos brazos la rodearon provocando una convulsión en el interior de Katty. De repente el silencio se detuvo y durante el tiempo que dura la perplejidad de lo inesperado Katty cesó su llanto.

¿De dónde...? ¿Cómo...? ¿Quién...?

No se giró para darse respuestas pues la calidez inundó toda pregunta haciéndolas carecer de completo sentido.
Rompió de nuevo a llorar en silencio; sin embargo, la melodía de esta nueva tristeza estaba bañada de una nueva nota de color y calor. Y fue que poco a poco aquellos brazos que la rodeaban empezaron a cobrar vida, y tras ellos se dibujó un cuerpo y finalmente un alma; y ésta empezó también a convulsionarse en un llanto de compañía.
Katty ya no lloraba sola pues aquella alma se había sumado al ritmo de su melodía. Dos ángeles armoniados entonando al unísono las mismas notas, un canto celestial.

Aquel día Katty murió y nació y pese a que con el paso del tiempo los brazos perecieron jamás volvió a llorar sola...

Dos almas vuelan juntas.