- Despacio, despacio... -me repetía incesantemente- No me da tiempo de tomar notas de todo y mañana al despertar lo habré olvidado.
Había tomado más de la cuenta y ahora caminaba equipada con mi desequilibrio particular, la vista vuelta atrás, y un zumbido agudo en la cabeza que por más que intentara sacudirme se me hacía imposible. La vida nocturna tras la sobredosis de alcohol me parece mucho más interesante: sombras y luces juegan en mi mente a un maquiavélico y persuasivo danzar.
Desde aquí todo me resulta posible y al alcance de la mano. Los misterios del universo se me desvelan impacientes por colmarme. Encamino mis pasos a casa, apresurados, ajenos al paso del tiempo. Y quizás antes o quizás después entro por la puerta con las ideas aun más claras:
Queridos papá y mamá,
hace tiempo...
¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Dónde me encuentro? ¿Quién soy?
Un vago recuerdo cruza tímidamente la puerta de mis recuerdos.
- Han pasado muchos años desde que me fui de casa... ciertamente -mis labios caen en una mueca de tristeza y añoranza.
Queridos papá y mamá,
pensé en escribiros hace tiempo pero...
¿Por qué?
(...)
os abrí mi corazón... me herísteis en lo más profundo de mi ser cuando aquella noche
(...)
- No...
(...)
jamás entendí por qué no pudísteis aceptar que
(...)
- No...
(...)
sólo quise compartir con vosotros
(...)
- No...
¿Cuáles son las palabras?
(...)
¿por qué me abandonásteis?
(...)
- Tampoco... -se escurre el bolígrafo de mis dedos ya rígidos- Ha salido el sol y los efectos del alcohol se han evaporado. Soy un miserable...
Un sollozo... y un sueño agitado...
Había tomado más de la cuenta y ahora caminaba equipada con mi desequilibrio particular, la vista vuelta atrás, y un zumbido agudo en la cabeza que por más que intentara sacudirme se me hacía imposible. La vida nocturna tras la sobredosis de alcohol me parece mucho más interesante: sombras y luces juegan en mi mente a un maquiavélico y persuasivo danzar.
Desde aquí todo me resulta posible y al alcance de la mano. Los misterios del universo se me desvelan impacientes por colmarme. Encamino mis pasos a casa, apresurados, ajenos al paso del tiempo. Y quizás antes o quizás después entro por la puerta con las ideas aun más claras:
Queridos papá y mamá,
hace tiempo...
¿Cuánto tiempo ha pasado? ¿Dónde me encuentro? ¿Quién soy?
Un vago recuerdo cruza tímidamente la puerta de mis recuerdos.
- Han pasado muchos años desde que me fui de casa... ciertamente -mis labios caen en una mueca de tristeza y añoranza.
Queridos papá y mamá,
pensé en escribiros hace tiempo pero...
¿Por qué?
(...)
os abrí mi corazón... me herísteis en lo más profundo de mi ser cuando aquella noche
(...)
- No...
(...)
jamás entendí por qué no pudísteis aceptar que
(...)
- No...
(...)
sólo quise compartir con vosotros
(...)
- No...
¿Cuáles son las palabras?
(...)
¿por qué me abandonásteis?
(...)
- Tampoco... -se escurre el bolígrafo de mis dedos ya rígidos- Ha salido el sol y los efectos del alcohol se han evaporado. Soy un miserable...
Un sollozo... y un sueño agitado...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Qué te ha parecido? Déjame tu comentario: