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miércoles, 31 de diciembre de 2014

Meme 2013-2014

Construimos socialmente que una determinada época del año nos sirve para hacer balance de lo ocurrido durante el año y proyectar nuevos retos para el año siguiente. Sin embargo, es la primera vez que de una forma natural han ido apareciendo en mi memoria recuerdos de un tiempo vivido, destacando mis grandes logros y mis grandes errores que me han enseñado a seguir caminando en la vida. Reviso memes de años anteriores y me doy cuenta de que probablemente sigo en el mismo punto, aunque quizás un poco más alta. Me surgen preguntas sobre mí mismas que me parecen estimulantes.

A lo largo de este año son muchas las personas que he conocido. Muchos compartimos momentos a menudo, algunos habéis calado en mi vida y unos pocos, conquistado mi corazón. Entre tanto, los viejos amigos han ido o han vuelto. La vida es constante cambio y los caminos de dos personas se me antojan llenos de cruces o espacios compartidos durante un tiempo y de periodos divergentes en otros momentos. Pero la amistad sigue ahí, por encima de nuestras vidas, de nuestros vaivenes.

La sensación que se me repite en las últimas semanas y que he compartido ya con algunos de vosotros es de haber despertado de un largo letargo. El año pasado no hice mi meme y, desde mi perspectiva, eso fue significativo. Tengo la sensación de que los dos últimos años he estado como dormida y apagada. No, en cambio, desde hace algunas semanas, que me siento revitalizada y reenergetizada. Supongo que la compra de mi nuevo piso ha sido la clave de este cambio, ya que constituye la puerta a un nuevo camino, a una nueva forma de relacionarme con el mundo, de ser en él. La ilusión es grande y tengo sensaciones muy positivas de mi futuro más inmediato allí.

Quizás el ámbito laboral es el aspecto que más ha recibido la sacudida de mi letargo de estos dos años. Desde el nuevo silencio estoy convencida que podré construir el proyecto definitivo que me llena, en alguna escuela. Quizás es el impulso que necesito para dar un paso hacia adelante en mi carrera profesional y me hace especial ilusión volver a llenar las paredes de mi aulita con pósters hechos por mis niños, con frases llenas de significado para ellos, emociones compartidas, duelos personales y risas, muchas risas.

Es una época, sin lugar a dudas, con muchas emociones a flor de piel, con muchas sensaciones, con muchas inquietudes y nudos en la garganta, con muchas dudas e ilusiones, con muchas alegrías y muchas tristezas. Son muchos los cambios que en estas semanas han empezado y seguro, eso sí, que llevan a buen puerto, aunque el puerta no sea el que esperaba.

La vida, al final, es una cuestión de tiempo, mientras respiramos el presente y su silencio inherente.

¡¡Nos vemos el año que viene!! ;)

viernes, 11 de diciembre de 2009

La agonía del fantasma

- Soy el Fantasma de Navidades Pasadas -su voz era grave, como la de un fantasma.
Su presencia invisible se erguía delante de mí de forma temerosa, supongo. Ciertamente el miedo que me inducía era grande.
Entretanto, otra sombra-gris aparecía tras las supuestas espaldas del Fantasma (si es que el fantasma estaba mirándome). Un enorme mazo de madera se levantó y aplastó con toda la vitalidad posible de una sombra-gris a ese Fantasma de Navidades Pasadas.
Desde lejos se oían los gritos de dolor del estúpido fantasma. Y a los pocos minutos, el castillo quedó en un silencio extraño...



¿Cuál es el sentido de la vida? ¿y cuál es el significado si todos morimos al final?
¿Tiene sentido aprender? ¿o lo olvidaremos todo?


Este es nuestro camino para escapar de nuestra agitación y evolucionar: usa tu ilusión y entra en mi sueño...

Usa tu ilusión y entra en mi sueño...

sábado, 21 de noviembre de 2009

La especificidad del subjeto, s. XXI

¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? ¿El individuo o la sociedad? Mi contribución al eterno debate ontológico sobre el ser humano no pretende arrojar más luz (ni más oscuridad) de la ya existente. Esta aportación pretende únicamente ser una voz más en el eco de la sociedad discursiva en la que vivimos.

Desde mi punto de vista, las influencias entre individuo y sociedad cumplen con un principio de bidireccionalidad: por un lado, al nacer, aprehendemos la realidad que nos envuelve, nos socializamos en el momento que interiorizamos los procesos sociales en los que nos sumergimos; y, por otro lado, organizamos las categorías y estructuras con las que definimos el mundo que nos rodea.
Existen dos aspectos fundamentales a tener en cuenta para comprender de qué estoy hablando: el primero hace referencia a la relevancia que las interacciones tienen en cualquier contexto socio-histórico (no existe la conducta carente de significado social); el segundo se refiere al papel protagonista que juega el lenguaje en estos procesos señalados (cabe matizar que el sentido que se le da al lenguaje en esta aportación sobrepasa los textos escritos o hablados). A través del lenguaje generamos un marco de categorizaciones y estructuras con los que definimos la realidad que nos rodea. Pero a la vez, el hecho de que sean unas categorizaciones y estructuras y no otras las que se instalan en nuestras mentes es un legado que el consenso social deposita en nosotros.

¿Qué define qué categorizaciones son las correctas?

Foucault lo explica muy bien en su discurso en torno a la arqueología del saber. Según el autor, saber y poder constituyen un binomio inseparable. Si entendemos el saber como la visión del mundo que prevalece en un contexto socio-cultural determinado, la única cosa que distingue el saber del resto de explicaciones posibles es el hecho de que se le asocia con la verdad. Así, el poder resulta más efectivo cuando es productivo, cuando produce saber. Vemos entonces que el saber acontece como regulador social con una sutileza que produce la manera de pensar y actuar de las personas, que conforma las subjetividades, es decir, crea los instrumentos necesarios para asegurar su hegemonía a través de la cotidianidad (no de la fuerza), produciendo a las personas. Y el poder se entiende como el conjunto de relaciones que guían las acciones humanas en el día a día con tal de hacer coincidir nuestra existencia con la única realidad institucionalizada. Lo que los socioconstruccionistas definen como relatividad socio-histórica se traduce en términos foucaltianos en una determinada relación de poder (poder disciplinario).
Siendo el lenguaje la base de nuestra actividad psicológica, estrechamente relacionado con el pensamiento, veíamos como éste nos proporciona un sistema de categorización con el que estructurar e interpretar nuestra experiencia. Este carácter formativo y constructivo del lenguaje en nuestras prácticas lingüísticas producen discursos. Así, la identidad de cada uno de nosotros es el resultado de un proceso continuo de construcción en el que participan un gran número de discursos. Estos discursos no tienen porqué siempre coincidir con los discursos disciplinarios en tanto que el significado inestable inherente al lenguaje lo acontece como un escenario de cambios, desacuerdos y conflictos potenciales, es decir, un escenario para las relaciones de poder.
Y es que otra de las cosas que defendió Foucault en su teoría es al respecto del poder distribuido. Lejos de concebirse el poder como resultado de una estructura jerárquica donde existen poderosos y desposeídos, nos viene a decir que todos y cada uno de nosotros, en el marco de las interacciones, establecemos relaciones de poder. De lo que hagamos con nuestra porción de poder es donde entra en juego el concepto de resistencia. Foucault defendió que poder y resistencia son las dos caras de una misma moneda en cuanto a que el segundo define los límites del primero dotándolo de sentido (como fondo y forma). En lo que la concepción focaultiana se define como resistencia es en lo que se apoyan las posibilidades de cambio social. Si definimos el poder como las relaciones de fuerzas desigualitarias y relativamente estabilizadas en tanto que el poder define sistemas de verdad y la verdad crea y mantiene sistemas de poder, podemos concluir que dejar salir lo que es diferente, distinto, aquello que está excluido, marginado, maltratado, lo que no se adapta, lo renuente, etc., es decir, atacar a la propia cotidianidad, dejar de ser lo que somos (Gil, 2008), sólo entonces podremos liberarnos y provocar la fisura potencial del cambio social. Si cambiar la cotidianidad implica no asumir como normal y natural lo que nos es dado, cuestionar, visibilizar conflictos, no asumir prácticas o discursos como liberadores ya que en otros momentos podrían convertirse en dogmas a desmontar, de lo que en realidad estamos hablando es de desmantelar el pensamiento único.

¿Y cuál es ese pensamiento único?

lunes, 2 de noviembre de 2009

Apología de una tontería

La mañana dormida transcurre lenta, demasiado lenta para mi gusto. Sin embargo, dejo espacio para las sonrisas. Aceptar, respetar: bonito juego de equilibrios. En la lentitud, corremos para salvar cinco minutos de tiempo, para llegar pronto a ninguna parte. Paramos y continuamos. No me gusta tener que correr, ¿por qué estoy corriendo? No he llegado a formularlo en voz alta.

Quizás fue para tanto y, sin embargo, no es eso lo que importa. Intento trascender el pasado y busco simplemente seguir corriendo. Pero me doy cuenta y el coche está frenado en medio de la calzada. "¡¡Sí, hombre!!". Hay algo que no entiendo... "¿Voy a disculparme por algo que he hecho mientras dormía?". Disculparse, tan sólo es una forma de la función comprender.

Creo que me he perdido... Hoy, la dignidad de uno cualquiera debería estar por encima de todos los otros. Si miro a mi alrededor, puedo ser lo suficientemente escrupulosa como para desprenderme del cordón umbilical y levantar la cabeza por encima de los otros hombros. Y, sin embargo, valemos tan poco en estas condiciones... ¡Esta música es realmente patética!

Solos somos seres frágiles que debemos defendernos con uñas y dientes. Intento volver a conectarme a lo que me rodea pero a veces me resulta tan complicado... Me siento en una piedra e intento responderme por qué de repente me sueltas la mano entre sonrisas... Y las legañas, entre tanto, nublan el mundo a través de mis ojos. Valemos tan poco las personas...

En un segundo, el mundo se invierte a sí mismo, cambia su rumbo y el sol corre a esconderse tras las nubes. No dejo de preguntarme dónde está el error... ¿por qué no?

¿Por qué?

Me siento tan incomprendida tantas veces...

¿Por qué?

jueves, 10 de septiembre de 2009

Monje Zen

LA CUESTIÓN
El punto real es ver y comprender los patrones kármicos de nuestras vidas, y sus raíces en el ciclo interminablemente repetitivo que nos atrapa en conducta inconsciente.
Un vislumbre dentro de la eternidad de nuestra existencia puede ser un regalo, y el comprender la función del karma en nuestras vidas es algo que no podemos captar con la voluntad. Este es un llamado a despertar; los eventos de tu vida están intentando mostrarte un patrón tan antiguo como el del viaje de tu propia alma.

SANACIÓN
Tú cargas tu herida. Con el ego todo tu ser es una herida. Y tú la llevas contigo. Nadie tiene interés en hacerte daño. Nadie está interesado en herirte intencionalmente; todo el mundo está ocupado en salvaguardar sus propias heridas. ¿Quién tiene pues la energía para hacerlo? Pero aún así sucede, porque estás tan dispuesto a que se te hieran, tan dispuesto, solamente esperando, deseoso que suceda, cualquier cosa.
Permanece atento a tu herida. No le ayudes a crecer, deja que se cure; y será curada únicamente cuando vayas a las raíces. Cuanto menos estés en la cabeza, más se curará la herida. Sin cabeza no hay herida. Vive una vida sin cabeza. Desplázate como un ser total y acepta las cosas.
Sólo por veinticuatro horas inténtalo: aceptación total, suceda lo que suceda. Alguno te insulta; acéptalo, no reacciones y observa lo que sucede. De repente sentirás una energía fluyendo en ti que no has sentido antes.
Es una época en la cual las heridas profundamente enterradas del pasado salen a la superficie, listas y dispuestas a ser curadas. Cuando estamos bajo la influencia curativa del Rey del Agua, ya no nos ocultamos más de nosotros mismos o de otros. En esta actitud de apertura y aceptación podemos ser curados y ayudar a otros a estar sanos y totales.

POSIBILIDADES
Aquellos que se contentan fácilmente permanecen pequeños: pequeños sus goces, pequeños sus éxtasis, pequeños sus silencios, pequeños en su ser. ¡Pero no hace falta! Esta pequeñez es tu propia imposición sobre tu libertad, sobre tus posibilidades ilimitadas, sobre tu potencial ilimitado.
Estás en el punto en que un mundo de posibilidades se abre para ti. Porque te has vuelto más amoroso contigo mismo, más auto-contenido, puedes fácilmente trabajar con otros. Porque estás más relajado y a gusto, puedes reconocer las posibilidades cuando se te presentan, a veces aún antes que otros lo puedan ver. Porque estás en sintonía con tu propia naturaleza, puedes comprender que la existencia te está proveyendo con exactamente lo que necesitas.

LO QUE SE TIENE QUE RESOLVER
Tú vienes de la nada y estás yendo a la nada. Tú estás en aquí y ahora; ni vas ni vienes. Todo pasa a través tuyo: tu conciencia lo refleja pero no se identifica. Cuando un león ruge frente a un espejo, ¿piensas que es el espejo el que ruge? O, cuando el león se ha ido y llega un niño bailando, el espejo se olvida completamente del león y empieza a danzar con el niño, ¿piensas que el espejo danza con el niño? El espejo no hace nada: simplemente refleja. Tu conciencia es únicamente un espejo. Ni vienes ni vas. Las cosas van y vienen. Te vuelves joven, te vuelves viejo; estás vivo, estás muerto. Todos estos estados son simples reflejos en un remanso eterno de conciencia.
Friedrich Nietzsche en su libro, "Así habló Zaratustra", habla de tres niveles para el desarrollo de la conciencia: el camello, el león y el niño.

  • El camello está adormecido, es soso, conformista. Vive engañado pensando que es la cumbre de una montaña, cuando en realidad está tan preocupado por la opinión de otros que difícilmente tiene energía propia.
  • Emergiendo del camello está el león. Cuando nos damos cuenta de que hemos estado desperdiciando la vida, empezamos a decir no a las demandas de otros. Nos salimos de la multitud, solos y orgullosos, rugiendo nuestra verdad.
  • Pero este no es el final. Al final emerge el niño; no es rebelde ni conformista sino inocente, espontáneo y acorde con su propio ser.
Sea cual sea el espacio en el que estás ahora mismo: soñoliento y deprimido o rugiente y rebelde, sé consciente de que esto se transforma en algo nuevo si lo permites. Es una época de crecimiento y cambio.

RESOLUCIÓN: LA COMPRENSIÓN
Buscas un guía porque no conoces al guía interior que está oculto dentro de ti. Tienes que encontrar ese guía interior y tu vida derramará bendiciones, dicha. Tu vida se volverá radiante con lo bueno, con la divinidad; mucho más de lo que tú posiblemente puedas concebir.
Puede que algunas veces seamos un poco reacios a confiar en este guía cuando viene a nosotros; estamos muy acostumbrados a seguir las señales externas en vez de seguir las de adentro.
La verdad de tu ser más profundo está tratando de indicarte hacia dónde ir ahora mismo. Puedes confiar en la guía interior que se te está dando. Habla en susurros y algunas veces podemos dudar, ignorando si hemos comprendido correctamente. Pero las indicaciones son claras: si sigues al guía interior te sentirás más integrado, como si te estuvieras moviendo hacia afuera desde el propio centro de tu ser. Si te mueves con él, este rayo de luz te llevará a donde necesitas ir exactamente.

sábado, 15 de agosto de 2009

Retomando el camino

Sin darme cuenta he vuelto a focalizar mi atención hacia fuera. Afortunadamente, una lectura muy interesante me ha devuelto a la realidad de aquel camino hacia la serenidad que una vez, hace semanas, empezara. Pasan demasiadas cosas en la vida de una persona y somos tan frágiles para dejarnos arrastrar por esos acontecimientos...

Repaso los días pasados desde que empezara ese camino y percibo que la meta me sigue resultando interesante. De algún modo extrañamente comprensible para mí, he conseguido separar el dolor del sufrimiento. Igualmente, estrategias de relajación me ayudan a mantenerme serena en los momentos más difíciles.
Mi primera parada consistió en la confianza para lo que revisé mis estrategias de control que podían albergar algún comportamiento desadaptativo para mí: la lucha de poder, la falta de compromiso y el chantaje emocional. De alguna manera conseguí comprenderme más en esos aspectos, viajando del presente al pasado y del pasado al presente. Esto me ayudó también a comprender a otras personas de mi ámbito más íntimo contribuyendo en una relación mucho más sincera, sana y positiva. No está nada mal para el poco tiempo que llevo caminando.
En las últimas semanas, además, la decepción contribuyó a ajustar los parámetros de esa confianza que quiero depositar en las personas reelaborando límites que no quiero volver a rebasar. Un pensamiento hace de eje entre la confianza y mis límites: todas las personas tienen algo hermoso que darte y/o enseñarte y depende de uno mismo que todo quede en una bella historia. Lo que quiero decir es que si uno no aprende a respetarse a sí mismo, siendo coherente con los propios límites, es difícil poder guardar un recuerdo "manchado" como algo positivo o hermoso. Donde uno pide siempre hay uno que da, ¿de quién es la falta de respeto cuando uno da algo que no quiere dar? ¿Del que lo ha pedido? Obviamente del que lo ha dado... ¿o no? Esta es la enseñanza que he sacado de mi última decepción... conmigo misma.

Paro un momento de escribir y me doy cuenta de que se trata de un camino con infinitas formas de recorrerse, todas de éxito si se siguen recorriendo. El único fracaso está en dejar de caminar... A veces siento que me pierdo entre tantas posibilidades pero el miedo del principio se está convirtiendo poco a poco en un disfrute... No me asusta perderme en tanto que sé que volveré a encontrarme... Tampoco me asusta retroceder porque he comprendido que forma parte de esas infinitas posibilidades de recorrer este camino hacia la serenidad. Lo importante es no parar y no quiero parar. Eso sólo puede significar una cosa: voy por buen camino.

¡¡Bien!! Esta revisión ha provocado un sentimiento positivo en mi interior. Me siento revigorizada y dispuesta a plantearme mi siguiente parada...

sábado, 25 de julio de 2009

Segundo día de viaje

Transcurridos unos días de este nuevo viaje constato que la dificultad del camino es grande. A ratos me paro y me pregunto si estoy preparada para tan ardua tarea y admito que las dudas asaltan mi cabeza. A ratos mi corazón tira de mi cabeza en ánimos renovados. Alejo los miedos, alejo las dudas, y lleno los pulmones de la máxima tranquilidad que puedo absorber, cierro los ojos y visualizo mi meta. Allí está... Mis piernas vuelven a caminar solas y no puedo evitar derramar unas lágrimas.

"¿Dónde queda el autocontrol?". El eco de tus palabras aun resuena en mi memoria. Es probable que estuviera muy equivocada pero hoy sé dos cosas más que hace unos días: por un lado sé que "el error forma parte del aprendizaje"; por otro lado, que "es preciso equivocarse para acertar". Es probable que suene muy redundante pero estos dos disederatum contienen sutiles diferencias que se complementan y me llenan de paz conmigo misma.

Puestos a seguir indagando este camino, tres nuevos ítems cobran forma en mi cabeza:

El primero habla de la falta de fluidez o, lo que viene a ser lo mismo, de la lucha por el poder.
El segundo ítem va de la mano con mi falta de compromiso tanto conmigo misma como con el otro.
El tercero sería una gestión del control a través del miedo, o lo que es lo mismo, el chantaje emocional.

Estos tres ítems aconteces mecanismos reguladores a través de los cuales intento mantener un aparente equilibrio entre el yo y el otro. Quizás la forma y los medios con los que aplico estos mecanismos han acabado siendo desadaptativos...

viernes, 15 de febrero de 2008

Al este del Edén

Porque no todo es triste y feo os dejo esta canción, que tiene mucho significado hoy y a estas horas, de Ivan Ferreiro - Abrázame. Gracias a Jordi por dejarme esta canción.

martes, 29 de enero de 2008

Un post diminuto

Hoy lo haré a la inversa: un post diminuto pero cargado emocionalmente para mí.
Dice Ángel Gabilondo para Psichologies (marzo 2007) que "quien no se quiere es peligroso; quien se gusta demasiado, también".
Pero el verdadero mensaje de este post no es otra cosa que un poema de Pablo Neruda al que podéis acceder clicando aquí.
Recibid un beso todos aquellos que queráis recibirlo, y perdonadme si hoy no sonrío. Mañana os recompensaré con una sonrisa el doble de grande...

lunes, 21 de enero de 2008

Libre de ataduras, libre de tabacaduras

Ya han pasado nueve días, 4 horas y 18 minutos desde que apagué mi último cigarro. Perdonad que últimamente lleve tanto las cuentas en mis entradas (parece que siempre se cuela) pero me parecía interesante compartir las sensaciones que estoy sintiendo en este proceso. Para aclarar dudas sobre la imagen que cuelgo junto a este post, sí, se trata de una coincidencia fortuita :)

Como todo buen fumador que se precie llevaba meses, años, enganchada a ese cilindro de nicotina y alquitrán; concretamente desde los 16 años que me fumé mi primer cigarrillo. Durante 150 meses aproximadamente compartí mis momentos más íntimos y los menos con ese amigo humeante. Sí, durante 4500 días cayeron unos 31500 cigarros. Claro que estos datos son aproximados, pero no deben andar muy desencaminados, no. 31500 cigarros...

Ya hubo una vez que dejé de fumar durante 8 meses y por el típico reto del ex-fumador novato (como todo ex-fumador, claro) volví a fumar: "ah... ahora que ya no tengo mono de tabaco, ahora podría controlar yo al tabaco y no él a mi como hasta ahora". Sí, me las vi tan espabilada que empecé de nuevo a fumar y no volví a parar. Hasta el pasado sábado 12 de enero de 2008.
La otra vez que dejé de fumar pequé de una cosa: hice poco ruido, y en el silencio de mi yo contra mi misma, mi cabeza me tendió la última trampa. Y es que sabed que el peor enemigo de un ex-fumador es el recuerdo del fumador que llevamos dentro. Nuestra cabeza tiende sus peores artimañas contra nosotros para hacernos caer y devolverle su droga a la que se ha habituado...
Pero esta vez pienso hacer ruido en cada rincón donde me haya proyectado, aunque sólo sea mi sombra. Puede parecer una tontería, pero esta lucha siempre se hace más amena cuando otros te apoyan incondicionalmente, porque cuando estás ahí con el nervio de la frente palpitanto y en tu cabeza sólo aparecen cigarros acercándose indecentemente hacia ti, siempre aparece una mano en tu hombro, dos ojos que te miran fijamente y te recuerdan que tú puedes. Ah... y respiras aliviado porque te han salvado de ese trance hipnótico que la mente ya estaba tejiendo para atraparte. ¡Maldita mente! ¡Qué memoria tiene la joía! ¡Qué sabia es!

La verdad es que mientras me fumaba mi último cigarro ese sábado pasado no fui consciente realmente de que ese fuera mi último cigarro. No pude despedirme dignamente de mis cigarrillos, de mi humo, de mis nicotinas y alquitranes; y eso es algo que me hizo dudar en un principio de dejar de fumar (¿veis a lo que me refiero con las argucias de nuestra mente?). La inspiración realmente me vino unas décimas de segundo después, cuando me tenía que decidir a bajar al estanco para comprarme una cajetilla, pues aquel era el último cigarro que me quedaba en casa. Me dio una pereza tremenda bajar así que me dije medio en broma "¡ea! ¡pues no fumamos!". Y la medio broma se convirtió en medio idea, y la medio idea me convenció y miré dentro de mi.
Hacía bastante tiempo que quería dejar de fumar pero en este tipo de eventualidades hay un requisito siempre indispensable y es que el que se estrena en el arte de dejar de fumar tiene que estar convencido 100%. Estarlo un 99,99% implica fracasar. El mínimo resquicio de duda puede convertirse en un poderoso ente que se ponga en tu contra. No, hay que estar 100% seguro de uno mismo, o como me gusta decir: "oír el clic en tu cabeza". Como decía, aquella medio broma acabó convirtiéndose en mi clic. Vaya si sonó, firme, seguro; y aún hoy puedo oír su eco "cliiiic, cliiiic, cliiiiic" en mi cabeza. Y no bajé al estanco.

Pero como pude constatar al día siguiente había elegido, para bien o para mal, el peor día para dejar de fumar. Ese domingo mi hermano y yo nos íbamos a Igualada, a casa de un amigo y su pareja. Fumadores empedernidos, encerrados en su bunker, tuve que respirar su humo.
Tanto peor fue cuando al final del día fuimos a visitar a los padres, que son como parte de la familia, y si el colega fuma como un condenado, se me hace inenarrable lo que llegan a fumar los padres. Al final del día, de mi primer día "sin humos" me vi rodeada de una neblina espesa que me hacía picar los ojos, toser y hasta marearme. Creedme si entiendo lo que puede llegar a sentir un no-fumador... El caso, es que ante esta prueba de rigor salí victoriosa y apestando a tabaco. Pero no me acerqué a un solo cigarro cuanto menos en un sentido metafórico porque como digo estuve rodeada de cientos de ellos todo el día...

Un tercer aspecto en este proceso de desintoxicación, contagiada por el espíritu del archifamoso [propaganda] "Es fácil dejar de fumar, si sabes como" de Allen Carr, es que intento disfrutar de mis pequeños éxitos y, en consecuencia, de mi propio proceso. Este sábado pasado hubieron dos ocasiones en las que me pidieron fuego y no creo que os llegue la sensación de alegría y libertad que me proporcionó el poder responder "lo siento, pero no fumo". Bien, aclaro que el "lo siento" es mera cortesía porque realmente no lo siento ni un ápice; al contrario, me siento orgullosa y satisfecha de mi nueva opción de no fumar. Pero como os decía, la sensación de saberse libre es indescriptible. Realmente han desaparecido esos barrotes de papel rellenos de tabaco, alquitrán y nicotina. Me viene el recuerdo de su olor característico y me provoca verdadero rechazo. He conseguido romper esos barrotes de papel, aparentemente débiles, engañadamente fuertes como el hierro macizo, realmente inexistentes. Y es que el autor del best-seller tiene razón: el tabaco no es quien nos incita a fumar, sino nosotros mismos, nuestras asociaciones y hábitos con el tabaco. Dicho esto, debo aclarar que sólo me he leído la introducción y el primer capítulo del libro y parece muy interesante, pero prefiero reservarme sus páginas sugestivas para momentos de verdadera debilidad.

Por último, estos días vengo cavilando sobre los pasos que superé la anterior vez que dejé de fumar. A fin de cuentas, como digo, esta es la única ventaja de ser reincidente, que sabes más, porque el ex-fumador, sean las veces que haya vuelto, dejado, empezado, finalizado, intentado..., siempre es novato. Así pues, recuerdo perfectamente que mi proceso de desintoxicación pasó por tres fases:
  1. Desconexión de hábitos: primeras dos semanas.
  2. Puro nervio: tercera y cuarta semana con mono absoluto que canalicé en formato forward (forma acelerada de ver una película).
  3. Desintoxicación física: tu cuerpo es cuando toma la revancha y decide sacar toda la mierda acumulada (mucosidades varias, toses, dolores de garganta, y un largo etcétera para limpiarse y purificarse).
Hasta aquí llegué la última vez, pero a esto faltaría añadir una completa desintoxicación mental para eliminar todas las trampas que la mente va proporcionando generosamente, y una de las cuales me hizo volver a empezar. Esta nota está gravada a fuego en mi cabeza... ¬¬

En fin... los que aún sois fumadores y os creéis felices en vuestra agonía, no seáis cabrones y no me echéis el humo a la cara porque a parte del mal gusto que ese gesto despierta es de mala educación. Muy mala :)

jueves, 27 de diciembre de 2007

¿Cómo le llamo a este post?

Cotilleando por la red he visto algún meme y como me ha parecido una fantástica idea esto de hacer balance del año, me lanzo de pleno y de cabeza al río:

Aprendí:

  • Que la humildad es la mejor compañera que puedo llevar conmigo.
  • Que cada persona es como es y no como pretendo que sea.
  • Que soy falible en mis estudios (¡¡viva mi primer suspenso!!).
  • Que mis problemas son poco graves en comparación con el hambre que pasan mis niños.
  • Que mis problemas dejan de existir cuando soy capaz de mirar mis propios actos.
  • Que el único problema en la vida es aprender a descartar la palabra "problema" del léxico mental.
  • Que la felicidad únicamente depende de mí.
  • Que la única infelicidad es la de perder el propio rumbo de las cosas.
  • Que tengo amigos que me quieren y se preocupan por mí (yo también os quiero ^_^ ).
  • Que mi hermano esconde un gran tesoro interno.
Olvidé:
  • Que mi mejor amiga soy yo misma.
  • Que mis valores están por encima de las situaciones y los actos ajenos.
  • Que yo contribuyo a que las cosas sean como sean SIEMPRE.
  • Que estudiar es un estadio del que debo disfrutar.
  • Que el futuro siempre está seis pasos por delante de mí.
  • Que mi madre es una campeona en la vida.
  • Que mi padre tenía sus defectos y era humano (sin embargo sigue estando en un pedestal).
  • Que mi familia, mis amigos, mi gente es poco numerosa pero grande.
Perdí:
  • Muchas sonrisas (que pienso recuperar).
  • Muchas alegrías (que pienso recuperar).
  • A mí misma (¡¡terrible!!).
  • Muchas oportunidades.
  • Muchos nervios...
Para el 2008:
Un promesa: Recuperarme a mí misma.
Un deseo: Que me perdones.
Un anhelo: Que mis estudios retomen su sentido originario.
Un objetivo: Recuperar la sonrisa y alegría que me caracteriza.
Un reto: ¿Dejar de fumar? (no puedo evitar los interrogantes, lo siento v_v ).

viernes, 23 de diciembre de 2005

Realidades irreales

No sé si os pasará lo mismo que a mi, pero uno de los momentos más tristes que se me presentan en la vida son aquellos espacios de tiempo entre que has acabado de leer un libro y empiezas con otro. Después de compartir una historia de principio a fin, y reproducirla vívidamente en la imaginación, dejándote llevar por cada una de las sensaciones que emanan de las hojas que componen el libro y compartiendo alegrías y desdichas, miedos y bravuras con los personajes protagonistas, cuando llega el final del libro una sensación de vacío, tristeza y añoranza crece en el estómago y poco a poco se va desplazando hacia la garganta para acabar convirtiéndose en un sonido gutural que evoca una pena.
Y es que es curioso analizar las sensaciones que se van desarrollando de principio a fin del libro, el lector enfrascado en historias lejanas a su realidad, que le permiten evadirse de sus problemas cotidianos. Un nerviosismo –o curiosidad, más bien- que se desarrolla ya en las primeras páginas del libro –un libro que sea digno- por saber más, primero de los personajes después del desenlace. Las tentativas, no sé si os pasa, de saber cómo acaba todo, si bien o mal, como se piensa o de forma diferente –algunos lo llaman originalidad-, se acrecentan con el nudo de la historia. En realidad se trata de un nerviosismo que está presente de forma continuada en el estómago, desde que se abre el libro hasta que se pospone su lectura para un momento posterior; un nerviosismo que aún cuando has dejado la lectura hace cinco minutos te obliga a repensar en los últimos parágrafos leídos, en esa parte de la narración de la que ya eres parte implícita.
No sé si alguno de vosotros alguna vez ha experimentado esa simbiosis con la historia hasta el punto de suplantar la propia historia recorrida, llenándola de símbolos lejanos y ajenos por un momento propios. Yo sí. Motivo de más para sentir ese vacío que sucumbe con las últimas palabras del libro.

En fin... ayer acabé “La forja de un túnica negra”, donde se narran las hazañas de Raistlin, uno de los personajes más bien forjados en la historia de la literatura, hasta que se convierte en un hechicero de relevante importancia… un preludio para la historia más apasionante jamás narrada: “Las crónicas de la Dragonlance”. Os lo recomiendo.

Y por supuesto, hoy he empezado a leerme “Las nueve revelaciones” y ya me he embriagado con su extraña narración espiritual, abriendo un mar de dudas metafísicas que hace un tiempo dejé colar en mis bastas tierras yermas. Veamos qué ha florecido desde entonces…

sábado, 8 de octubre de 2005

Tripartito nuestro que estás en los cielos...

La sangre corre por todos los ríos, secos del manantial de la vida.
El sufrimiento se extiende por todos los bosques, antaño verdes, recubiertos de una gelatinosa capa de muerte.
Las olas de un mar furioso se levantan abatidas por vientos de amargura.
Los condores gritan sonidos de una guerra demasiado cercana para escapar de ella.
Los edificios ya se encrespan en sus cimientos ante el estallido de las bombas pétreas que han de dar fin al estado actual de las cosas.

Y tiemblo, y lloro...

¿Una lucha por la libertad o una lucha por la tozudería?
En cualquiera de los casos, una lucha, y fallecimientos por una causa noble que quiso imponerse en un mundo disgregado, independiente y deshumanizado.

Cierro este pensamiento de un sueño providencial, con la incerteza de que en este siglo una guerra civil de este calibre no tendría ningún sentido. No obstante, me reservo el derecho de orar a Nuestro Señor Tripartito-catalán que cuide de nosotros, para variar en sus tareas domésticas diarias, y que no nos lleve a un fin sin vuelta.

...¡Corred insensatos!...